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Nuestra primera donación

Hay un ilustrador y dibujante en euskera, Zaldieroa, que tiene un personaje satírico al que llama Gizon jakintsua (el hombre sabio). Un tío listísimo que va a ayudar a los pobres ignorantes de África. Una burla a esas personas que miran por encima del hombro al resto.

No me gustaría caer en el error de ser como este personaje. Me gustaría mejorar el mundo un poco, pero desde la modestia. Por eso entre los valores de SAALDA aparece la humildad.

Ojo, pero la humildad de verdad y no la falsa modestia. O así lo siento yo.

Con el proyecto SAALDA queremos poner mi granito de arena para mejorar el mundo. Nosotros y nuestros clientes, porque sin las compras de nuestros clientes no hay nada de nada.

En enero y febrero hemos tenido un beneficio de 1.350 euros. Es la cantidad que hemos ganado tras quitar los gastos a los ingresos. Y es lo que hemos donado ya.

Les preguntamos a los clientes a qué asociación querían apoyar. Recibimos unas 20 propuestas. Organizamos el listado y los clientes votaron.

Y, casualidad, sucedió algo que no tenía previsto: ¡empate!

Dos proyectos fueron los que recibieron la mayor cantidad de votos. Tomamos una decisión salomónica ante esta situación que no teníamos prevista: repartir el dinero entre las dos.

Aita Mari – Salvamento Marítimo Humanitario y Aspanogi han sido las dos asociaciones que han elegido nuestros clientes. Para ellos la primera donación de los beneficios de SAALDA.

La próxima donación será con los beneficios que obtengamos con las ventas de marzo y abril. Tú también puedes colaborar y poner tu granito de arena comprando nuestro caldo de huesos aquí.

Otros artículos del blog:

Un inicio

Me confieso. Me ha costado decidir por dónde debía tirar con el primer post de este blog.

El primer paso.

Las primeras notas de la marcha…

Nuestra primera donación

En enero y febrero hemos tenido un beneficio de 1.350 euros. Es la cantidad que hemos ganado tras quitar los gastos a los ingresos. Y es lo que hemos donado ya.
Les preguntamos a los clientes a qué asociación querían apoyar. Recibimos unas 20 propuestas. Organizamos el listado y los clientes votaron.
Y, casualidad, sucedió algo que no tenía previsto: ¡empate!