Generalmente no suelo traer a este blog lo que escribo en la newsletter que envío a los clientes de Saalda cada lunes, pero hoy haré una excepción. Creo que merece la pena.
Saalda ha cumplido dos añitos.
En enero de 2024 encendimos las luces de nuestra tienda.
Encendimos las luces de nuestra tienda (online) sin que estuviese todo bien ordenadito. Pusimos en los estantes los primeros botes de Saalda y entrasteis los primeros clientes.
Primero amigos y conocidos.
Después los que nos conocisteis por los medios. Los que visteis, escuchasteis o leísteis sobre esta iniciativa llamativa.
De pronto nuestra tienda pasó del singular al plural. De una esquinita de Internet a unas cuantas tiendas, empezando por la herboristería de mi propio pueblo.
El bote de Saalda absorbió su propio colágeno en plan Popeye y creció de tamaño. Y hasta nos inventamos el nombre de un producto con buen foondo.
Primeras ventas, primeros beneficios, primeras donaciones.
En estos dos años hemos vendido 772 cajas, algo más de 24.200 euros, donando 6.785 euros.
Hemos apoyado a Aita Mari SMH, Aspanogi, Zaporeak, AECMM, Izan Iñurri, Amillubi, UNRWA y, ahora, Begiris.
Amigos, conocidos y los que nos descubristeis en los medios (bueno, y últimamente los que venís gracias a la IA) dais vida y sentido a este proyecto. Podéis decir a vuestro/as amigo/as que sois parte de Saalda.
Viva vosotro/as, viva nosotro/as.
Dos años, mil gracias.
La taza de Saalda que me tomaré hoy irá en vuestro honor, en honor de este pequeño y precioso ejercicio de empatía.